Nuestro viaje  Kenia

✈️ El viaje más largo (y bonito) de nuestra vida

No sé ni por dónde empezar… creo que nunca habíamos hecho un viaje tan largo en todos los sentidos: por las horas que pasamos volando, sí, pero también por todo que nos removió por dentro.

Todo empezó con una idea clara: queríamos crear una colección real, auténtica, con alma. Y no podíamos hacerlo desde Pinterest. Teníamos que ir allí. Vivirlo. Sentirlo. Respirarlo.

Así que hicimos las maletas (más ilusión que ropa práctica, ¡lo confieso!) y pusimos rumbo a Kenia. No os voy a engañar: fue eterno. Vuelos, escalas, maletas extraviadas... Y cuando aterrizamos en Nairobi, estábamos agotadas. Pero también llenas de emoción. Esa mezcla rara entre salir de tu zona de confort y saber que estás justo donde tienes que estar.

Lo primero que me impactó fueron los colores. Nada más salir del aeropuerto lo notas: el cielo, el polvo naranja, los vestidos de las mujeres con sus bebés a la espalda... todo gritaba “inspírame”. En ese momento me di cuenta de que había tomado la decisión correcta: venir, estar, observar.

Ese primer día apenas hablé (lo cual ya es decir, que soy de vocalizar bastante 😅). Me quedé mirando en silencio, absorbiendo detalles que en otros sitios pasan desapercibidos: una puerta oxidada, una pared pintada a mano, el humo saliendo de una cocina al aire libre... todo tenía una belleza especial.

Y fue entonces cuando empecé a tomar notas, hacer fotos, bocetos... no para copiar, sino para capturar cómo me sentía. Porque eso es lo que queríamos meter en cada pieza de la colección KENIA: emoción, recuerdo, conexión.

 

Por eso cada vez que veo el Choker África, recuerdo ese cielo al atardecer y cómo su forma y textura recogen esa fuerza cálida que sentí al salir del aeropuerto. (Inspirado en todo lo que viví allí y ahora lo llevo al cuello)

La Pulsera Banguili me transporta a las mujeres que conocimos en un mercadillo local: sus brazaletes de cuentas, sus tonos tierra, su energía. Esa vibra, ese ritmo, están ahí grabados, literalmente envueltos en cada pieza.

Y los Pendientes Duara, ¡qué decir! Me recuerdan a los colores de los textiles artesanales que vimos y que nos dejaron sin aliento. La mezcla de tonos, sencillez y originalidad que transmitían se tradujo justo en esos pendientes.

Hoy, cuando alguien lleva una joya de la colección KENIA, no solo está comprando un accesorio bonito… está llevando consigo un pedacito de nuestra experiencia en Kenia: el viaje, la emoción, la conexión.

Gracias por estar siempre ahí del otro lado, por leernos y por acompañarnos en este viaje, aunque sea desde una pantalla.

Nos vemos en el próximo vlog, donde os cuento cómo fue nuestra experiencia dando clases de voluntariado en un cole. Spoiler: acabé llorando... pero de felicidad. 😅❤️

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